Lactancia materna y salud mental

Lactancia materna y salud mental

WABA lanzó su Declaratoria en torno al Día Mundial de la Salud, que se celebra cada 7 de abril, cuyo tema de este año es “Depresión: Hablemos”. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) (1) la depresión es un trastorno mental común que afecta a personas de todas las edades, de todos los ámbitos de la vida y todos países.

Cualquier persona puede sufrir de depresión, incluyendo las madres y sus hijos (2). A una madre que sufre de depresión le resultará más difícil cuidar a su hijo o hija. Sólo las exigencias físicas de la maternidad pueden ser agotadoras y esto aumenta el impacto de la depresión. La depresión puede ser tratada con terapia adecuada, sin embargo, el objetivo final debe ser la prevención de la depresión a través de la promoción, a largo plazo, de la salud mental.

La depresión causa angustia mental y puede afectar a la capacidad de las personas para llevar a cabo, incluso las tareas diarias más simples, con consecuencias a veces devastadoras para las relaciones con la familia y los amigos. El riesgo de deprimirse se incrementa por la pobreza, el desempleo, eventos de vida, como la muerte de un ser querido o una ruptura de la relación, la enfermedad física y los problemas causados por el consumo de alcohol y drogas.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS(3), abarcan una amplia gama de temas, incluyendo la ecología, la economía y la equidad y precisamente promueven el bienestar físico y psicológico y la lactancia materna contribuye significativamente a esto.

Vinculación de la lactancia materna a la Salud Mental

Para las madres

Después del parto, aproximadamente entre el 40-80% de las nuevas madres experimentan trastornos del estado de ánimo leves y transitorios, mientras que entre el 13-19% desarrollan depresión posparto cuando los síntomas duran más de dos semanas. Los principales síntomas de la depresión posparto incluyen ansiedad, culpa, desesperanza, irritabilidad, baja energía y pérdida de concentración. Recientemente se propuso que la lactancia materna puede proteger a las madres de la depresión posparto (4).

Las madres que amamantan tienen menos riesgo de depresión que las madres que alimentan con fórmula y los factores que pueden estar asociados a esta reducción del riesgo incluyen:

Las hormonas de la lactancia
• La hormona oxitocina que se libera durante la lactancia tiene el efecto de un calmante natural. (4,5)
• A la madre se le ofrece cierta protección contra el estrés (5).
• La hormona prolactina, responsable de la producción de leche, también parece proteger a las madres contra la depresión. Un estudio mostró que los niveles de prolactina disminuidos son predictores precisos de la depresión (5).
• Ambas hormonas, oxitocina y prolactina, actúan para reducir la respuesta inflamatoria del cuerpo asociada con la depresión (5).

Dormir

Los estudios han demostrado que las madres que amamantan realmente duermen más que las madres que alimentan con fórmula o combinan las dos. Los bebés duermen más y generalmente se sienten mejor. (6,7,8)

Para niñas y niños

El niño y niña amamantados se benefician del contacto frecuente con su madre. Su cuidado y atención al bebé en su pecho se refleja en la salud mental permanente de ese bebé. Un estudio demostró que el efecto de la lactancia materna durante un año se asoció con una mejor salud mental hasta los 14 años de edad (9). Como se observa a menudo en los estudios, el efecto a largo plazo de la lactancia materna depende de la dosis: cuanto más tiempo un niño o niña amamanta, mayor es el efecto positivo.

Este efecto positivo está enraizado en la seguridad producida por el buen apego materno-infantil. Si las madres siempre responden a las necesidades de su bebé ofreciendo el pecho, puede resultar un fuerte apego. Es esa relación de apego temprana que ayuda a prepararse para el estrés de la vida posterior.

Los investigadores examinaron también los patrones de ondas cerebrales de los bebés como medida de la depresión. Encontraron que los bebés amamantados por madres deprimidas todavía tenían patrones normales de ondas cerebrales. Por otra parte, los bebés alimentados con fórmula presentaron ondas anormales asociadas con la depresión. Las madres que amamantan naturalmente interactúan más con sus bebés - al mirarlas y tocarlas - una respuesta que proporciona seguridad a esos bebés (10).

Apoyo a las madres lactantes: una clave para el éxito

Las redes sociales de las mujeres tienen un gran impacto en sus decisiones relacionadas con la salud. A menudo las mujeres son atraídas por otras mujeres con las que comparten experiencias de vida, especialmente cuando esas experiencias se relacionan con la crianza de los hijos e hijas.

Cuando las nuevas madres tienen a alguien que puede entender e identificarse con sus experiencias, pueden disfrutar mejor y hacer frente a la maternidad. El apoyo de sus compañeros puede cumplir este papel y puede convertirse en un salvavidas para las madres con preguntas y problemas relacionados con la lactancia materna.

Ayudar a las madres a aprender qué hace que la lactancia materna funcione, qué señales pueden indicar un problema desde el principio y dónde obtener ayuda cuando es necesario puede ayudar a prevenir la depresión. La creación de una cultura en la que la lactancia materna es la norma proporciona modelos a seguir para las nuevas madres a medida que comienzan su viaje de crianza.

Los grupos de apoyo a la madre proporcionan modelos e información precisa tanto para la lactancia materna, como para la resolución de problemas.

En resumen, la lactancia materna puede hacer que el mundo sea un lugar más feliz y saludable, una madre y un bebé a la vez. Construyamos una "cálida cadena de apoyo" para que cada madre y su bebé promuevan la salud mental y ayuden a garantizar una experiencia gratificante de lactancia materna.