Lactancia materna, importancia para la salud y nutrición

Lactancia materna, importancia para la salud y nutrición

“Por lo tanto, la leche humana no sólo es el aporte nutricional perfectamente adaptado para el infante, sino probablemente la medicina personalizada, especifica más avanzada que él o ella recibirá a lo largo de su vida, dada en un momento en que la expresión genética está siendo afinada para la vida”. Serie Lancet Simon Murch.

Por Ana Josefa Blanco Noyola
Directora Ejecutiva de CALMA

La Lactancia Materna es una práctica natural de alimentación en la cual los bebés son alimentados directamente de los pechos de su madre, siendo la contribución más importante en la salud y nutrición de las niñas y niños durante sus primeros años de vida. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida y luego prolongarla hasta los dos años o más.

A lo largo de la historia se han evidenciado los múltiples beneficios de la práctica de la lactancia materna. Desde la prehistoria, durante el cristianismo y entre el siglo I hasta el siglo XXI, las mujeres amamantaban hasta que los niños y niñas cumplían tres años de edad, inclusive existe evidencia de documentos en donde se regulaba esta práctica. Asimismo en la Biblia se encuentran diversos versículos que hablan sobre su importancia y el vínculo entre la madre y su bebé. La leche materna entonces se consideraba un alimento importante, mejor aún si era suministrada por su propia madre, para fortalecer ese vínculo afectivo.

A partir de la Segunda Guerra Mundial se inicia la introducción de sucedáneos de la leche materna. Su comercialización y la medicalización del cuidado de niños y niñas generó un apogeo de la alimentación artificial, que era vista como un símbolo de estatus para las familias y en la cual, el personal de salud y las mismas madres, se encargaban de promocionar el uso de fórmulas infantiles, incidiendo en la declinación de esta práctica natural.

Para la Revista The Lancet, la leche materna, hace que el mundo sea más sano, más inteligente y tenga más igualdad. Afirman que las muertes de 823,000 niños y niñas, así como de 20,000 madres que ocurren cada año se podrían evitar mediante la universalización de la práctica de la lactancia materna, junto con el ahorro económico de unos $ 300 mil millones. En nuestro país, de acuerdo a una investigación realizada por UNICEF y CALMA, entre el 2009 a 2011, las mujeres que amamantaron generaron ahorros al Estado de hasta $131 millones de dólares por la no utilización de fórmulas y la disminución de gastos en salud en los hogares. 

En El Salvador, prese a los esfuerzos realizados por diferentes sectores, la práctica de alimentación al pecho ha sido afectada por varios factores: culturales, económicos, sociales y el efecto de las prácticas de comercialización de los sucedáneos de la leche materna, lo que influye sobre todo en la Lactancia Materna Exclusiva (LME). Esta en seis años tuvo un incremento de 15.3%, mientras que la tasa global de uso de lactancia materna se ha mantenido en un 98%. 

Al ser la leche humana un fluido vivo y cambiante con características propias que la diferencian significativamente de otras leches de mamíferos, es el alimento más completo y seguro para el recién nacido y el lactante. Los elementos nutritivos enzimáticos e inmunológicos que la constituyen aseguran un crecimiento y desarrollo óptimo porque se adapta a los requerimientos nutricionales, inmunológicos y necesidades de cada bebé.

Algunos de los componentes presentes en la leche humana son: agua, lactosa, proteínas, caseína, lacto albumina, lacto ferina, lisozima, IGA, Ácido linoleico, colesterol, calcio y fosforo. Ácidos grasos de cadena larga que forman el cerebro infantil.

Los múltiples beneficios de la lactancia materna para los bebés, la madre, la economía familiar, el ambiente y para el estado, entre otros, hace que esta se convierta en una intervención costo beneficio, cuya contribución va más allá de ser una práctica de alimentación.

En términos de inversión para la salud, la promoción de la lactancia materna contribuye a tener 54% menos episodios de diarrea y 32% menos infecciones respiratorias, menos casos de otitis media aguda y a prevenir enfermedades crónicas como diabetes, obesidad, cáncer infantil, entre otros.

La aportación en la salud de las mujeres es también importante. Cada año que la mujer amamanta disminuye el riesgo de desarrollar cáncer invasivo de seno en 6%, mientras que las tasas actuales de lactancia materna previenen casi 20,000 muertes por cáncer cada año.

La lactancia materna contribuye además en la psicoafectividad, ya que la liberación de oxitocina en el bebé y la madre, ayudan a fortalecer esa conexión física y emocional que viene desde el vientre materno, forjando una autoestima óptima y permitiendo la adquisición de habilidades sociales. El amor de las personas cercanas es clave para el desarrollo personal y para responder a las necesidades afectivas de las niñas y niños.

El vínculo afectivo ayuda a regular el proceso de desarrollo cerebral y esto se basa en que después del nacimiento, las experiencias, los estímulos, las exigencias y desafíos crean nuevas conexiones y construyen los circuitos neuronales.

La evidencia científica cada vez lanza nuevas aportaciones acerca de esta práctica, una de ellas que, a mayor duración de la lactancia materna, mejor desempeño en las pruebas de inteligencia, con un promedio de tres puntos de coeficiente intelectual, ayudándole a un mejor desempeño en la etapa escolar.

Un estudio realizado en Brown University muestra que lactancia materna, por sí misma, produjo un mejor desarrollo cerebral que una combinación de leche materna y fórmula. El crecimiento es más pronunciado en aquellas partes del cerebro relacionadas con el lenguaje, la función emocional y la cognición. Hay que mencionar que prolongar la lactancia materna hasta los dos años marca diferencias en el desarrollo del área motora.

En un meta análisis realizado se investigó la asociación entre la duración de la lactancia materna y el riesgo de obesidad, se incluyeron 17 estudios encontrándose una disminución de 4% en el riesgo de tener sobrepeso por cada mes de lactancia materna. Ganar menos peso en la infancia predice menores tasas de obesidad y sus complicaciones tardías en la infancia y en la edad adulta.

No se puede dejar de mencionar la contribución importante de la lactancia materna a la protección de los recursos naturales y a minimizar los efectos del cambio climático. Sustituir la lactancia materna por alimentación artificial incrementa las cabezas de ganado, la erosión y la deforestación del suelo, ya que cada vaca consume 410 kg de vegetación por mes.

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