Los piercing y el amamantamiento

Los piercing y el amamantamiento

Durante la lactancia, se debe retirar el piercing (argolla, o arete), por razones obvias, lo que puede generar dificultad y mucho dolor al momento de la lactancia...

Por: Dr. Marvyn Soriano
Gerente de Programas de Salud/ CALMA

La expresión corporal ha sido muy característica en toda la historia de la humanidad. Mientras que unas culturas se aplican pintura en la cara y cuerpo, usan pelucas y sombreros, otras lo hacen a través de las perforaciones corporales para la colocación de joyas como aretes y argollas.
Algunas prácticas son tan aceptadas por otras culturas diferentes, que trascienden a tendencias de la moda o características de grupos específicos, así, en la actualidad vemos la colocación de "aritos" en otras partes del cuerpo, conocidos como "piercing".

Las perforaciones tienen su base histórica muy significativa, la perforación de las orejas tenía una connotación de estatus entre las mujeres que la utilizaban, ya que las mujeres que pertenecían a la realeza eran las únicas en utilizarlos, esta práctica es casi mundial. La perforación de los labios es más característica de algunas tribus africanas aunque también se han descubierto datos de que lo practicaban algunas tribus mesoamericanas, también era utilizado como símbolo de estatus.

La perforación de los pezones y genitales sin embargo, tenía una connotación sexual, es decir, algunos hombres introducían aros en el prepucio para aumentar su placer sexual debido a la fricción, tal como se ha encontrado en la historia hindú. La perforación de los pezones también era muy común entre los hombres como símbolo de masculinidad; algunos marineros americanos y británicos perforaban sus pezones como símbolo de haber navegado por largas distancias. Actualmente, los jóvenes han adoptado estas prácticas como una tendencia de la moda o la transculturización, si bien en nuestro país, no ha sido una práctica generalizada, la influencia de otras culturas hace que se cambien los hábitos de la población constantemente.

Lactancia y piercing

En relación a la perforación de los pezones, ¿será posible la lactancia materna?, antes de contestar la pregunta, tenemos que revisar la evidencia médica.

Diferentes estudios han demostrado que las perforaciones de pezones pueden causar infecciones en los sitios donde se colocan, que pueden variar desde infecciones locales, hasta convertirse en infecciones más severas en todo el cuerpo; todo esto está muy relacionado con el cuidado con que se realice la perforación y la técnica que se utilice, por tratarse de un procedimiento de pequeña cirugía lo ideal es que se realice con equipo estéril y adecuado.

Cuando las perforaciones se hacen en los pezones, tal como sucede en cualquier parte del cuerpo, la ruptura de la piel produce una cicatriz, la cual puede variar con cada tipo de piel o respuesta de nuestro organismo. Algunas personas poseen predisposición a la formación de "Queloide", lo cual es un tipo de cicatriz que se parece a un tumor en la piel. Este tipo de cicatrización puede ocasionar obstrucción y deformación de los conductos lactíferos en el pecho de la mujer. Dichos conductos son las estructuras por donde transita la leche desde donde se produce, hasta el pezón.

El crecimiento de los pechos en la mujer lactante puede incrementar la obstrucción producida por la cicatriz lo que puede ocasionar congestionamiento de la mama que tiene la perforación, y por consiguiente, producir dolor, fiebre y dificultad para el amamantamiento.

En algunas mujeres se ha observado salida de leche a través del agujero del piercing, cuando estos todavía no han cicatrizado muy bien, o por que el tejido de cicatrización se encontraba débil, normalmente el proceso de cicatrización puede durar hasta 18 meses, aunque en algunas mujeres se ha observado curación hasta los 3 años.

En los pechos que tienen piercing se ha notado una disminución en la producción de leche que probablemente se debe a que hay menor flujo de sangre, y recordemos que el flujo de sangre está relacionado con la producción de la leche, pero esto estará relacionado al tipo de piercing, a la cantidad de perforaciones que se tengan y a como se encuentre el proceso de cicatrización en el momento de la lactancia. La perforación del pezón también afecta los millones de terminaciones nerviosas que se encuentran en el, en algunas mujeres la perforación corta muchas de ellas lo que ocasiona la perdida de la sensibilidad del pezón, situación que también afecta la lactancia materna, ya que la succión del bebé es incapaz de generar el estímulo necesario para la lactancia materna.

Durante la lactancia, se debe retirar el piercing (argolla, o arete), por razones obvias, lo que puede generar dificultad y mucho dolor al momento de la lactancia, esta incomodidad está relacionada con la acción de quitar y poner el piercing cada vez que va a amamantar y termina, lo que puede provocar que la madre termine con la lactancia materna e introduzca fórmula láctea a edades tempranas en el bebé. Algunas mujeres optan por dejar de usar por completo el piercing, pero a la larga el agujero se cierra, otras utilizan un perforador plástico que resulta más fácil de quitar y poner, de esa forma mantienen el agujero abierto para continuar usándolo posterior a la etapa de la lactancia. Hay que recordar que se deben mantener normas estrictas de limpieza de los pezones y las manos cuando se manipule el piercing ya que la contaminación de la perforación puede ocasionar infecciones en las mamas y en el bebé.

No todo está perdido

Si usted es una madre que tiene piercing y está próxima a lactar o está lactando, debe tener muy en cuenta todas estas situaciones para que su experiencia con la lactancia materna sea placentera y sobre todo de provecho. En primer lugar, debe acudir a su médico para que le realice un examen de sus pechos y determine el nivel en el que se encuentra el proceso de cicatrización. Si se encuentra algún tipo de infección, será necesario la limpieza del área y el consumo de antibióticos. En el examen físico también se puede detectar el tipo de cicatriz que ha formado y a partir de ello tomar alguna decisión para poder continuar con la lactancia materna.

Si presenta pérdida de sensibilidad en el pezón, habrá que estimular y mantener la producción de leche materna por otros medios como la extracción manual o con extractor de leche, para lo cual deberá adquirir el adecuado y entrenarse en la técnica correcta de extracción. En algunos casos será necesaria una Ultrasonografía de la mama perforada para poder hacer una valoración más precisa de cada caso en particular, es decir, habrá que evaluar la cantidad de conductos obstruidos, el flujo sanguíneo, presencia de masas o tumores, entre otras; las acciones que se tomen dependerán de los resultados que se obtengan. Aunque hay que tener mayor cuidado y precaución, recuerde que si se puede continuar con la lactancia, si solamente un pecho es el que tiene perforación, será más fácil continuar amamantando al bebé, si por el contrario, son los dos los que tienen perforación, habrá que aplicar las recomendaciones anteriores con mayor cuidado, pero recuerde que ¡sí es posible mantener una lactancia materna efectiva!

Si bien es cierto que muchas mujeres no presentan ninguna dificultad para la lactancia, hay que tener en cuenta todas las posibilidades al respecto, en CALMA queremos ayudarle a que su experiencia con la lactancia materna sea placentera y de gran beneficio para usted y su bebé, visítenos, llámenos o consúltenos a través de los medios electrónicos que ponemos a su disposición, su salud y la de su bebé es nuestro compromiso.

Referencias:

 

  1. Mayo Clinic staff (16 February 2008). "Piercings: How to Prevent Complications". Mayo Clinic. Retrieved 6 December 2009
  2. "Body Piercing". The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. Retrieved 14 December 2009. ref = CITEREFChurch of Jesus Christ of Latter-day Saints2009}
  3. Catherine P. Garbin. Association of Nipple Piercing With Abnormal Milk Production and Breastfeeding. JAMA 2009