Mitos que dificultan la Lactancia

Mitos que dificultan la Lactancia

Uno de los mitos que persisten sobre la lactancia materna es que muchas mujeres no producen leche suficiente.

En nuestras comunidades existen muchas creencias populares que por lo general confunden a las madres e incluso pueden ser la causa de que muchas madres abandonen la lactancia después de unos pocos días. Sin embargo para lograr una buena lactancia únicamente basta conocer la técnica adecuada de alimentación al pecho, tener paciencia y no abandonar ante la primera dificultad.

Algunos de los mitos más conocidos son:

Muchas mujeres no producen leche suficiente
La mayoría de las mujeres producen más leche de lo que hace falta. Los bebés que no ganan peso como es debido no reciben toda la leche que producen sus madres, lo cual suele ser porque el bebé no se agarra al pecho de forma correcta o no permanece en el pecho el tiempo suficiente para lograr un vaciamiento adecuado. Debe recordarse que entre más veces se de el pecho más leche se produce!

Dar de amamantar duele.
Muchas madres sienten una pequeña molestia los primeros días después del parto, pero eso debe de ser algo pasajero. Si no desaparecen las molestias, o si se siente un dolor fuerte, es probable que se deba a que el bebé no se agarre bien. Compruebe la postura del bebé y su forma de agarrarse del pecho.

Durante los primeros días no hay leche suficiente
La leche que se produce durante los primeros 3 a 5 días se llama calostro, y se produce en cantidades pequeñas, sin embargo por sus características, es suficiente para saciar al bebé y satisfacer sus necesidades nutricionales. Si la madre y el bebé logran establecer la lactancia materna, observará que luego de este período aumenta gradualmente la producción de leche materna que responderá a las necesidades de cada niño o niña.

El bebé tiene que comer diez/quince/veinte minutos de cada pecho.
Si el bebé come durante la mayor parte de ese tiempo es posible que llegue a vaciar el primer pecho y que luego no quiera comer del otro. Para vaciar del todo el pecho es importante que se agarre bien. Sin embargo, es importante no ser tan estrictos con los horarios y permitir que el bebé coma todo lo que quiera del primer pecho, cuando lo suelte, será necesario sacarle el aire y ofrecerle después el segundo pecho. Si se restringe el tiempo de la mamada en cada pecho, es posible que el bebé no logre hacer un vaciamiento completo del pecho, situación que puede afectar la producción de lecho o no logre extraer la leche que contiene más grasa, manifestando inconformidad que pueda hacer creer a la madre que es ella quien no produce suficiente leche.


El bebé alimentado con leche materna necesita tomar agua si hace calor. La leche materna contiene toda el agua que el bebé necesita. Si hace mucho calor es posible que quiera comer más a menudo, para quitar la sed. Deja que el bebé tome el pecho las veces que quiera, ya que la leche lo mantiene hidratado y lo alimenta más que el agua.

Por otro lado, el ofrecer el agua puede contribuir al desarrollo de enfermedades gastrointestinales y además puede disminuir el interés del bebé a alimentarse al pecho, afectando en general el proceso de amamantamiento.

La madre tiene que lavarse los pezones antes de cada mamada.
Los pechos de la madre se preparan durante el embarazo para la alimentación del bebé. Parte de esa preparación consiste en el crecimiento de unas pequeñas glándulas ubicadas en la areola, que producen un aceite que además de mantener lubricado el pezón y la areola, lo mantiene limpio por lo tanto no es necesario realizar una rutina de limpieza cada vez que se alimentará al bebé. La madre necesita únicamente de su baño diario, sin aplicar jabón en los pechos y del cambio de su ropa.

La leche de fórmula es tan buena como la leche materna.
A pesar de los esfuerzos realizados por la industria para la producción de fórmulas infantiles similares a la leche materna, esto ha sido imposible, ya que la leche materna contiene “sustancia vivas” como defensas, enzimas y hormonas que no contiene la leche de vaca a partir de la cual se elaboran las leches artificiales.  Por otro lado, las características nutricionales e inmunológicas de la leche materna se van adaptando progresivamente a la edad del bebé y la fórmula infantil no cambia para complementar las necesidades de los niños y niñas.  Además la leche materna es mucho más fácil de digerir y el amamantamiento favorece la relación madre bebé. Por todo esto, la leche materna sigue siendo la mejor opción!

Si la madre tiene una infección tiene que dejar de amamantar.
Para cuando la madre empiece a notar los primeros síntomas de la infección (fiebre, tos, vómitos, etc.) ya habrá contagiado a su bebé, porque llevara varios días con la infección en el cuerpo (el llamado tiempo de incubación). La mejor forma para proteger al bebé es seguir dándole pecho para que así reciba los anticuerpos de la madre y combata mejor la infección. En caso de una infección o absceso en el pecho hay que seguir amamantando del pecho afectado ya que así se curará antes y al bebé no le perjudica.

Cuando el bebé tiene vómitos o diarrea hay que dejar de darle pecho y darle suero para que no se deshidrate.
La mejor “medicina” para curar la gastroenteritis (infección de estómago e intestinos) es la leche materna. Mientras siga con diarrea y/o vómitos no le de ningún otro alimento aparte de la leche materna. No necesita ningún otro líquido, (solo en casos especiales). Permítale que coma con más frecuencia, siempre que lo pida.  Una vez que deje de tener vómitos y/o diarrea puede empezar de nuevo, poco a poco, a darle otros alimentos de acuerdo a su edad.

¿El alimentar con el pecho duele?
Si le duele cuando alimenta con el pecho, le sugerimos buscar ayuda. El dolor es una señal que puede existir un problema con la posición del bebé o la manera que el bebé se está prendiendo al pecho. Muchas veces, al solicitar ayuda a una enfermera, una consultora de lactancia o una mamá consejera puede arreglar rápidamente lo que no está correcto y el dolor desaparece.

Algunas mujeres sienten un poco de incomodidad en los primeros días cuando el bebe se prende por primera vez y se están acostumbrando a alimentar. Pero eso no debe continuar durante toda la alimentación y no debe de suceder después de una o dos semanas. Si la posición y el agarre del pecho no son problemas, el dolor puede ser una señal de una infección causada por hongos o una irritación de la piel. Un médico o enfermera le puede ayudar con ambos problemas.

Alimentar al pecho desfigura los senos
No existe evidencia que el alimentar con el pecho cambie la forma de sus senos. Recuerde que la forma y el tamaño de los pechos están asociados a la cantidad de grasa por lo que es más probable que el aumento o la disminución en el peso corporal o la gravedad por si misma, puedan afectar la forma de los pechos y no el amamantamiento.

¿Tengo que tomar leche para producir leche?
Para “elaborar” la leche materna, su cuerpo toma los nutrientes que llegan a la sangre a través del proceso de alimentación y digestión, sin importar de qué alimento en específico proviene ese nutriente. Recuerde que lo que usted necesita durante el período de lactancia es mantener una alimentación adecuada y suficiente para no gastar todas sus reservas energéticas en el proceso de producción de la leche materna, de manera que usted mantenga un estado nutricional normal y logre además calmar su sed, con la ingesta de agua u otros líquidos como atoles o refrescos naturales. Lo único que contribuye a la producción de la leche materna es la succión que su bebé haga en su pecho o la extracción de la leche en el caso que usted se encuentre fuera del hogar.

Si estoy enojada o con ansiedad ¿mi leche se dañará?

Muchas personas han escuchado ésta creencia, pero no es una preocupación real.
Sus emociones no afectarán el sabor de su leche o su calidad. Pero si es cierto que al estar ansiosa o nerviosa puede hacerse más difícil la expulsión o la extracción de la leche del pecho. Esto se debe a que existe una sustancia que contribuye a la salida de la leche llamada “oxitocina” sin embargo, en períodos de stress, agotamiento, dolor o ansiedad, esta sustancia no trabaja de manera efectiva, dificultando la salida de la leche. Si esto sucede, trate de relajarse y enfocar sus pensamientos en su bebé. Esto puede hacer más fácil la salida de la leche..