NACIMIENTO POR CESAREA. ¿IMPEDIMENTO PARA AMAMANTAR?

NACIMIENTO POR CESAREA. ¿IMPEDIMENTO PARA AMAMANTAR?

Es importante que el personal que atiende a la madre y al bebé en el posparto ayude a que la madre encuentre una posición adecuada y cómoda para amamantar.

El parto es un proceso natural para el que toda mujer está preparada y debería de ser una experiencia gratificante y maravillosa, sin embargo, el manejo clínico, que si bien es cierto intenta proteger a la madre y al niño o niña de ciertos riesgos muchas veces interfiere con los procesos normales, como el caso de las cesáreas, intervención quirúrgica realizada para el nacimiento de un bebé, que en ocasiones no son necesarias.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la tasa de cesárea en un país debe de estar en el rango del 5% como mínimo al 15% máximo, Según la encuesta FESAL 2008 en El Salvador, del total de partos Intrahospitalaria el 28% fue por Cesárea, siendo un 18% de emergencia y un 10% programada, la misma encuesta manifiesta que en los últimos 10 años esta subió nueve puntos porcentuales y que de acuerdo al criterio de la OPS hacer uso innecesario de las cesárea podría ser perjudicial para la salud de la madre y su bebe.

En los “Diez Pasos Hacia una Feliz Lactancia Materna”, que parte de la Iniciativa de Hospitales Amigos de los Niños y niñas, se habla de garantizar que todas las instituciones que proporcionan servicios de maternidad practiquen estos pasos, extraídos de la Declaración Conjunta de la Organización Mundial de la Salud OMS y de UNICEF, titulados: Protección, Promoción y Apoyo de la Lactancia Natural.

Cabe mencionar que las prácticas de atención en salud influyen en gran manera en el establecimiento, mantenimiento y éxito de la Lactancia Materna, y que de igual forma si el personal de salud que brinda atención en el parto no aplica estas prácticas hospitalarias de manera oportuna y adecuada, interfieren con la Lactancia Materna, principalmente en la bajada de la leche, con lo que inicia la frustración de la madre en su proceso de amamantamiento.

Entre las prácticas hospitalarias que más influyen en la madre en su decisión de amamantar se encuentra el apego precoz (contacto piel con piel) que se tiene que hacer inmediatamente al nacer el bebé, media hora después del parto, que viene a contribuir en el reconocimiento de la madre hacia su bebé y viceversa, fortaleciendo la parte afectiva; la iniciación temprana de la lactancia materna, que mientras más rápido se realice favorecerá no sólo la “Bajada de la Leche”, sino la duración de la lactancia materna; el alojamiento conjunto (permanencia de la madre y su bebé juntos durante las 24 horas del día) propiciando y facilitando la lactancia materna a libre demanda, es decir amamantar cada vez que el niño o niña quiera o tenga hambre.

En la actualidad se habla de que el parto debe de ser “respetado y amigable”, pero, ¿Que significa esto?

La humanización del Parto y nacimiento, un movimiento mundial de mucho reconocimiento y se basa en los Derechos Humanos. El propósito es promover lo normal y fisiológico. Es un proceso vivencial y de preparación para el parto que busca brindar al bebé un nacimiento suave y respetuoso y una atención de calidad y calidez que procura la salud de la mamá y el bebé sin subestimar la capacidad natural de la mujer para dar a luz, respetando el proceso natural del trabajo de parto. De esta manera se busca la satisfacción de la madre respecto a la vivencia del parto, reduciendo el número de cesáreas innecesarias y partos traumáticos.

Pero ¿Qué pasa cuando la madre ha dado a luz a través de una cesárea? Se tiene la idea o creencia de que las madres que dan a luz a través de este tipo de cirugía mayor llamada cesárea no pueden iniciar tempranamente su Lactancia Materna. Las recomendaciones dadas por la OMS y UNICEF basadas en evidencia científica, explican que en madres con cesárea las prácticas hospitalarias de apoyo a la lactancia materna se deberán cumplir en la primera hora después de recuperar el conocimiento.

Las madres que consultan la clínica de consejería de CALMA, en muchas ocasiones han comentado que su experiencia ha sido diferente en cuanto a la práctica de la lactancia materna, llegan angustiadas porque desean alimentar a su bebé de manera exclusiva con leche materna, pero ya le han incorporado al bebé leche artificial. Expresan que debido a la cesárea su bebé fue entregado un día después del nacimiento cuando ya ha sido alimentado de manera artificial con el argumento que es “para que la madre descanse”. La cesárea entonces retrasa el inicio de la famosa “bajada de la leche”, ocasionando más estrés en la madre.

Pero resulta que al ser dada de alta del hospital, la madre se encuentra sin saber que hacer en su proceso de alimentación. Es entonces que se presentan los ya comunes comentarios: “No me baja leche, tengo que seguir dando la fórmula que me dieron en el hospital”, volviéndose esto una dificultad para quienes están convencidas de que la alimentación al pecho es lo mejor.

Esta situación puede contrarrestarse si el personal cumple las prácticas, brinda el apoyo adecuado y oportuno mediante información sobre la lactancia materna y de da ayuda práctica a la madre y su bebé, a pesar de haber sido una cesárea: garantizar que la madre aprenda y practique en el hospital cómo colocar el bebé al pecho, las veces que deberá de dar de mamar durante el día y la duración de las tomas, entre otras.

Es importante que el personal que atiende a la madre y al bebé en el posparto ayude a que la madre encuentre una posición adecuada y cómoda para amamantar: acostada de lado en la cama, haciendo uso de una o dos almohadas, colocándose una entre las piernas, etc.

Recuerde que el tipo de parto que se le practique a la madre por razones medicas, no debe de ser motivo para que el bebé no pueda ser alimentado al pecho, dependerá del apoyo y de la información que la madre reciba para lograr este objetivo.